King!

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lunes, 15 de diciembre de 2014

Yendo Demasiado Lejos / Going Too Far




YENDO DEMASIADO LEJOS

 Michael tenía ideas regulares, y algunas de ellas tan arriesgadas que nunca tuvo ocasión de llevarlas a la práctica. Una de ellas nació en 1992, en la cima de su fama. Su privacidad, su capacidad para pasear por una tienda de discos o incluso sentarse en el asiento de atrás de un coche aparcado, ya eran un lejano recuerdo y Michael quería que le hiciéramos una chaqueta para que pudiera evitar a los paparazzi. Si pudiera encender una bombilla contra sus flashes, se estropearían sus fotos. La solución: Crear una chaqueta negra de piel con 34 luces estroboscópicas en ella.

Por supuesto, y para preservar la ilusión de la magia, Michael no tocaría la ropa para hacerla funcionar, sería su guardia de seguridad quien lo hiciera por control remoto, lo que era otro problema. Cuando se activara la chaqueta, las luces producirían un sonido ascendente, como el de una sirena de bomberos, antes de que las 34 luces se encendieran de forma espectacular. Pero un doctor nos dijo que la intensidad de las luces podría provocar un ataque a una persona que sufriera epilepsia, de modo que nunca la usó.


No fue la primera vez que hubo que parar una de las ideas de Michael. Estábamos en los Grammys, en Nueva York, en 1988, y Michael estaba horrorizado por una historia que escuchó en las noticias sobre unos adolescentes que atacaron a unos niños por sus zapatillas de deporte en Central Park. Siempre interesado por el comportamiento humano, Michael me pidió que me quedara con él a ver la repetición de la noticia para saber mi opinión. “Bush, tienes que ver esto”, dijo encendiendo la tv de su habitación en el hotel Helmsley Palace, su favorito en NY. El hotel era seguro y tenía un ascensor que le llevaba directamente desde el aparcamiento hasta el ático. “¿Por qué crees que estos chico hacen eso? ¿Es por el estilo o por lo que cuestan las zapatillas?”.

Yo sabía que no era una invitación para entrar en debate o una exploración filosófica sobre la cultura adolescente en la Gran Manzana. Las preguntas de Michael eran habitualmente retóricas y tenían una tremenda conclusión.

“Hazme una chaqueta con dinero…”, dijo en un susurro, dejando la palabra detenida misteriosamente en el aire, como si fuera su idea más audaz.

Dennis tomó 79 billetes de $100, dobló cada uno de ellos con formas de origami e hizo una chaqueta de motorista con ellos, cosiendo cada uno con hilo negro y colocándolos entre dos capas de plástico transparente. Michael quedó encantado pero pensó que podía mejorarse. “Wow!”, dijo. “Vamos a ir pronto a Inglaterra. Hazme una con libras”.
 Nos entusiasmó la idea porque, en primer lugar, las libras tenían una variedad de colores, y, en segundo lugar, el dólar valía más que la libra. Así que Dennis pasó un día de fiesta colocando los billetes y la conversión monetaria hizo la pieza un poco más económica.


Uno de los consejeros de Michael le convenció de que no era una buena idea ir por ahí cubierto de dinero. Aunque, cuando Michael pensó en el concepto no fue en nombre de la moda, incluso por la persecución. Ahora, en los archivos de Michael, ambas chaquetas son un cartel publicitario sobre el verdadero sentido del dinero. Pero incluso nosotros aprendimos que, a veces, una buena idea en la moda no es la mejor idea de moda.


EL UNIFORME DE TRENCILLAS


Una de las chaquetas más ornamentadas que hicimos jamás para Michael fue la que llevó en la portada de TV Guide, poco después de su matrimonio con Lisa Marie Presley. Era una portada promocional para la entrevista con Diane Sawyer en 20/20, hablando de su relación con Lisa Marie. Dos semanas antes de la foto, Michael me dio un VHS y me dijo: “tienes que ver esto”.

Cuando Dennis y yo pusimos la cinta, imágenes de unos gitanos subidos encima de un burro tirando de una caravana nos dejaron desconcertados. No sé decir de qué trataba la película porque era extranjera y sin subtítulos. Miré a Dennis. “¿Qué demonios es esto?”. Dennis sacudió la cabeza y encendió la tv para estudiar las imágenes en la pantalla. Ok, tenemos burros, un puñado de chicos con ropas de arpillera y… La banda de gitanos secuestrando a un pirata, quitándole su chaquetón azul claro, cubierto con pasamanería de trencilla dorada, antes de escaparse dejándolo enfurecido con su gente en la miseria.

Captamos el mensaje.

“Entonces, ¿Lo quieres en azul turquesa, Michael?”

“No, Bush, lo quiero en negro”.

En esta chaqueta usamos unos quince o veinte metros de cordoncillo dorado y mayor cantidad de botones que nunca. Lo exclusivo de la chaqueta fue el uso de este material –cordoncillo de oro de 18 quilates- que es imposible de limpiar y muy caro y difícil de hacer. También es atípica porque extendimos el adorno a la parte posterior también. El brazalete de color burdeos del brazo derecho está hecho en seda.

 Chaqueta en proceso


Chaqueta Terminada



Continuará el miércoles…

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