King!

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sábado, 5 de julio de 2014

El juego de ventana de Michael con Fans de Hamburgo / The game window with Fans Michael Hamburg


Contada Por The Appleheads (Lisa Hochmuth, Heike Arbter, Carina Zieroth, Jessica Loose & Miriam Lohr) Alemania

28/01 – 30/01/2006 – Michael en Hamburgo/Alemania
 

Los rumores indicaban que Michael había llegado a Hamburgo el 26 de enero de 2006. Al principio, no nos creímos ni una palabra pero luego escuchamos que estaba visitando a amigos personales allí de los cuales teníamos conocimiento. Una foto de la niñera Grace frente a la casa de aquellos amigos apareció y como sabíamos cómo eran las casas, ahora sí estuvimos seguras de que realmente estaba allí. Discutimos si estaría bien ir porque obviamente, su visita debería haberse mantenido privada. Solo se había hecho pública porque una azafata había descubierto el nombre de Michael en su billete de avión y había llamado a la prensa de Hamburgo.

Esperamos otro día. Mientras tanto, la prensa y los paparazzis se habían alineado frente a la casa. Terminamos nuestra discusión diciendo que, desde que su visita ya era de todas maneras pública, estaría bien que los fans fueran. Al menos con esto, no habría solo tipos de los medios fuera de la casa. Y como Carina estaba viviendo en Hamburgo, podíamos también hacer el viaje para visitarla y volver juntas.

Así que el 28 de enero, todas nos encontramos en Hamburgo. Fuera de la casa de la familia Schleiter –los amigos personales de Michael- había doce coches de policía. Estaban protegiendo la casa de los paparazzis y también estaban bloqueando la calle. Oímos que era porque Michael y los Schleiter querían salir de la casa a las 2 p.m. Pero después de todo, este viaje se canceló por razones de seguridad. Nos sentimos mal. De alguna manera, no queríamos estar allí, sentíamos que era una idea tan equivocada… Paseamos por allí un poco, luego volvimos a nuestro coche y estuvimos conduciendo; hicimos una rápida parada en el Zoo Hagenbeck, no sabíamos qué más hacer así que luego fuimos a comer algo. Cuando volvimos al coche, todavía debatiendo qué hacer, un hombre en la radio estaba reportando en directo desde la casa de los Schleiter. Dijo que Michael había cogido carteles y regalos y de vuelta había firmado autógrafos. Así que tomamos la decisión: volvíamos a la casa de los Schleiter.



Por la noche, todos estábamos situados en las vallas frente a esta casa privada y aún nos sentíamos extrañas. ¿Que estábamos haciendo allí? Todo parecía de alguna forma inapropiado. Pero naturalmente, había suficientes espectadores para “manejar” la situación. Naturalmente, estaban esperando por un autógrafo y por eso comenzaron a llamar a Michael. Nos sentimos muy avergonzadas hasta que Michael apareció en la ventana solo unos pocos minutos más tarde. Fue muy divertido de ver: cortinas con dibujos de flores, una oca de madera como decoración en un barrio alemán completamente normal y luego la estrella pop más famosa del mundo tras la ventana. ¡Con Michael, siempre tendrás una sorpresa! Nos saludó y se rió.




Unas pocas veces más pudimos ver solo su mano ya que se estaba escondiendo tras las cortinas. En ese momento, los espectadores comenzaron a pedirle específicamente un autógrafo. Imaginad que era una pequeña calle normal y estábamos de pie justo en las puertas del jardín. Seguramente, Michael podía oír cualquier palabra que se dijera en voz alta. Un poco más tarde, Michael apareció en la ventana con papeles blancos en sus manos. Pudimos verle firmándolos antes de mostrárnoslos otra vez. La hija de los Schleiter, Franziska, entonces salió y nos dio los regalos a los fans. Tuvimos la suerte de conseguir dos autógrafos. 

 
Más tarde por la noche, Michael apareció en la ventana para enseñar otro papel que más tarde trajo también Franziska. Era una carta que decía “De verdad que los quiero a todos y cada uno de ustedes. Estoy muy orgulloso de estar de vuelta en Hamburgo. Me hacéis muy feliz. Los quiero. Michael Jackson”. 




Sabiendo esto, nos sentimos felices de que estuviera bien que Michael tuviera fans alrededor. Franziska nos dijo que Michael se iría a la cama en ese momento. Como la temperatura esa noche era -10º grados, estuvimos felices de irnos por fin a casa.
Al día siguiente volvimos a las 11 a.m. Incluso más prensa y gente se había congregado desde que Michael se mostró la noche anterior. Ahora querían conseguir más fotografías de él. Incluso un helicóptero llevando paparazzis sobrevolaba la casa. Pero nada ocurrió. Por la tarde, el señor y la señora Schleiter salieron y volvieron a entrar, hablaron con los oficiales de policía, recogieron regalos y fotografía para dárselos a Michael. Estábamos asombrados por su amabilidad al hacerlo. Llevó un tiempo hasta que volvieron a salir y les entregaron a cada uno sus fotos firmadas por Michael. Un episodio muy dulce ocurrió con uno de los chicos fan: él le había dado a Michael una gorra de baseball para que la firmara. Cuando la señora Schleiter volvió a salir, preguntó quién había dado la gorra. El chico dijo que había sido él. La señora Schleiter le dijo que al hijo de Michael, Blanket, le había encantado la gorra y a Michael le gustaría saber si estaba de acuerdo con que Blanket se quedara la gorra.
A cambio, la señora Schleiter le había llevado una pequeña camiseta blanca de Blanket firmada por Michael. Naturalmente, el chico aceptó el trato y todos nos asombramos de lo bonita que había sido toda la historia.

La señora Schleiter remitió algunos comentarios de Michael sobre las fotos que había firmado, indicando las que le habían encantado especialmente. Le encantó la foto de Carina en su estrella de Hollywood y también le divirtió ver su video de una canción que le había compuesto. También quiso quedarse una de las revista “M-Files” que habíamos llevado y nos dijo que le encantaba hojear las páginas. Eso nos hizo sentir muy orgullosas ya que la revista estaba producida por nosotras. ¡Tuvimos suerte de conseguir varios autógrafos en total ese día y estábamos completamente felices!


Una vez, cuando el señor Schleiter salió, se acercó a un equipo de la televisión alemana. Le preguntaron si era posible que Michael les firmara la cubierta de protección del micrófono. El señor Schleiter vio que era de TL Televisión –un programa con mucho elementos de tabloides y dijo “¡Se volverá loco!” pensando en Michael dándole un autógrafo a sus “enemigos”. Pero como Michael era tan generoso y amable, naturalmente lo firmó.
Una vez más, Michael encargó pizza para nosotros y como siempre, era pizza de salami. Por la noche, Michael se acercó a la ventana varias veces para saludarnos. Era una noche tan divertida que cantamos algunas canciones alemanas para Michael –después de todo, estaba en Alemania, no?- y reescribimos otras adecuadas a la situación. ¡Era desternillarse de la risa una detrás de otra!
Los rumores circulaban diciendo que Michael dejaría Hamburgo el lunes 30 de enero. Por eso nos levantamos muy temprano para no perdernos nada. Llegando a la casa de los Schleiter, vimos más gente de la prensa que en los otros días, esperando ya allí. Con tiempo, más y más fans se fueron añadiendo a la multitud. Un oficial de policía confirmó que Michael se marcharía de la casa ese día. ¡Estábamos emocionadas! En las siguientes dos horas, el señor Schleiter estuvo comprando cosas para el desayuno de una panadería cercana (bollos de pan, plátanos). Junto con Grace, también estuvo sacando mucho equipaje (maletas rojas), poniéndolas en su coche y llevándolas al aeropuerto de Hamburgo. Luego, tras haber esperado algún tiempo más, la acción real comenzó. La hija y el hijo de los Schleiter sacaron a los niños de Michael escondidos bajos paraguas y subiéndoles a un coche. Después, Michael salió, su cabeza también escondida bajo un paraguas. Al principio, solo pudimos ver su cabello negro tras el coche pero cuando gritamos su nombre, saltó a la izquierda y apareció por detrás del coche. Sonrió abiertamente y nos saludó, luego rápidamente volvió tras el coche. Michael llevaba una chaqueta universitaria roja y gafas de sol negras.
Se metió en el coche y entonces mostró el signo de la victoria con su mano a través de la ventanilla. Gritamos “¡Estamos orgullosas de Michael!” varias veces y él alzó los pulgares. Entonces, el coche arrancó y lentamente condujo a través de la multitud que se había congregado en la calle. Michael saludó con la mano, mostró el signo de la victoria de nuevo y abrió la ventana del coche un poco para estrechar las manos de algunos fans. Tan pronto como el coche se marchó, saltamos a nuestros coches también y corrimos hacia el aeropuerto de Hamburgo. Desafortunadamente no fuimos lo suficientemente rápidas y perdimos a Michael. Pero nos encontramos con un fotógrafo que le había visto furtivamente. Había tomado algunas fotos y nos las enseñó –era una prueba de que Michael realmente estaba ya dentro del área VIP del aeropuerto y no podíamos hacer nada más para verle. Pasamos el resto del día juntas en Hamburgo y luego cada una regresó a casa.







Aquí varios videos que recogen la visita de Michael a Hamburgo, Alemania


 
Si quieres leer más anécdotas contadas por fans da clic aquí Hermosas anécdotas e historias contadas por fans  

Demo y a cappella de " In the closet " / Demo and a cappella "In the closet"

Hola a tod@s, hoy les dejo estás joyas que acabo de encontrar gracias al foro MJHideOut, El demo y a cappella de "In the closet" cuando las escuche quede encantada de escuchar solo la voz única y hermosa de Michael y sin arreglos es un deleite para mis oídos.



 Y por último esta sorpresa (a los que aún no han tenido la suerte de escucharla)

A capella de Scream (solo la parte en la que Michael canta) 



En está a capella se puede escuchar el ruido de papeles, zapateadas y los infaltables chasquido de dedos. 


Recordando los mejores 'looks' del Rey del Pop / Recalling the looks on the King of Pop



Chaquetas militares, calcetines blancos y gafas de sol para la memoria de todos. Recordando los mejores 'looks' del rey del pop.

 
Pensemos por un momento en qué ocurriría si una superestrella musical saliera hoy al escenario enfundado en un traje negro de satén, acompañado de un órdago de cartucheras militares y un tanga dorado sobre sus pantalones golpeando su melena rizada al viento. Probablemente, la imagen recorrería el mundo en un par de segundos a través de Twitter, un millar de medios dispararían la instantánea para redirigirla a su página web junto a un artículo sarcástico en menos de una hora y al día siguiente, todos los informativos hablarían del escándalo que fue el concierto, y la voz de ese artista quedaría irremediablemente mermada por lo estrambótico del look.
Afortunadamente, endulza la memoria saber que hace treinta años nada de esto era todavía posible, lejos de la era digital y más aún de la voracidad de la actual sociedad de masas en cuestiones de fama.

Pero en los 80 y en la mejor parte de los noventa, los artistas podían permitirse desarrollar su armario al mismo tiempo que su música sin el escrutinio público devorándoles a cada paso, y la mejor leyenda para demostrar el poder de que el vestuario puede acompañar con brillantez una carrera astronómica es sin duda el rey, el increíble rey del pop, Michael Jackson.


El artista con más galardones de la historia –literalmente– es cinco años después de su muerte absolutamente inmortal. Sí, por las bandas sonoras de una generación bautizadas como Thriller, Billie Jean, Man in the mirror o Smooth Criminal, pero también por una audacia y un riesgo sin parangón en sus selecciones estilísticas que le llevaron a cimientar un estilo imitado y venerado por todos sus fans e incluso por una cultura de moda que aún hoy sigue mostrando rescoldos de su legado.

"Soy feliz por estar vivo. Soy feliz por ser quién soy". Michael encarnaba una dulce contradicción sobre lo que su interior sentía y el exterior percibía sobre él, pero siempre se mostró sin remordimientos a la hora de mostrarse masculino o femenino, replegando o desplegando su sexualidad, cambiando su aspecto y tono de piel (vilitigo) a imagen y semejanza de sus propios sueños… Y esa valentía le ayudó también a quemar con su talento los suelos del globo.
Lo hizo de todas las maneras y con todos los looks posibles: con su mayúsculo guante blanco cuajado de brillantes, con sus chaquetas militares entalladas hasta el infarto, con su sombrero negro y sus gafas de sol… Cada aparición era una sorpresa superando a todas las anteriores, y el rey siempre conseguía dejar la sensación de que cada una de ellas debía ser guardada a fuego lento por las retinas del globo dado lo irrepetible de sus hitos.

"Soy feliz por estar vivo. Soy feliz por ser quien soy."(Michael Jackson)

Durante la ceremonia en la que el presidente Ronald Reagan le agradecía su contribución a la causa de prevención del alcoholismo en 1984, Michael Jackson escuchaba impertérrito sin quitarse sus maxigafas de sol, enfundado en una chaqueta de lentejuelas azules con hombreras de caballería y el pelo engominado junto a la primera dama Nancy Reagan.
Para él, no existían protocolos y a finales de los ochenta, sus prendas favoritas se convertían en su uniforme fuera cual fuera la ocasión: camisa –siempre abierta, dejando ver en su mayoría de veces una estrechísima camiseta interior de tirantes–, calcetines blancos y mocasines similares al Gommino de Tod's en mil y una versiones, leggings de armadura militar que posteriormente conjugarían diseñadores como Nicolas Ghesquière durante su etapa en Balenciaga… Alrededor de estos looks oscilaban peinados, cinturones –no había problema en que también fueran de lentejuelas–, que Michael Busch y Dennis Tompkins (los diseñadores detrás de este espectaculatr armario) se encargaban de idear, urdir y conseguir para él. Años más tarde de aquella pareja soñada que formó junto a Brooke Shields en los ochenta, Madonna fue una de sus mayores defensoras y consideró tremendamente injustó el tratamiento que Jackson recibió en sus últimos años de vida. En 2009 le dedicaba un sentido homenaje durante la gala de los Video Music Awards, detallando este sentimiento en su discurso: "En un desesperado intento de mantener viva su memoria, entré en Internet y empecé a ver vídeos antiguos de Michael bailando y cantando en televisión y durante algunos de sus conciertos. Pensé 'Dios mío, era tan único, tan original, tan irrepetible. Y nunca habrá nadie igual que él'. Él era un rey. Pero también era un ser humano, todos lo somos y a veces necesitamos perder ciertas cosas para poder apreciarlas de verdad. Quiero terminar de forma positiva este recuerdo asegurando que mis dos hijos, de nueve y cuatro años, están obsesionados con Michael Jackson. Cada dos por tres en mi casa hace su movimiento de agarrarse las partes o el paso del moonwalk, e incluso parece que una nueva generación de jóvenes ha descubierto a este gran genio y están resucitando su talento de nuevo. Sólo espero que donde quiera que esté, Michael esté sonriendo al escuchar esto".
"Él era un rey. Pero también era un ser humano, todos lo somos y a veces necesitamos perder ciertas cosas para poder apreciarlas de verdad" (Madonna)


 
Para la última gira de Michael se habían diseñado trajes con más de 300.000 cristales Swarovski en 40 modelos y 27 colores en total, lo que deja atisbar la obsesión controladora y el perfeccionismo sin fin del rey. El resultado era claro: nadie podía apartar la mirada de él. En su edad más afro, en su paso hacia un estado incierto de joven atormentado, en su mirada pálida que proveía de lentes übergrandes y paragüas en algunas ocasiones.



Michael era un faro de luz para muchos de sus fans, pero también una fuente incesante de inspiración para la moda en la era globalizada que se avecinaba y que años después alcanzaría cotas insoportables en las pieles de quienes, además, le citaban como su máxima referencia. 
Britney, Miley o Gaga son algunas de ellas. Pero muchas otras se dejaron seducir por su magia. Hoy, cinco años más tarde de la muerte de su leyenda inmortal, su estilo aún es fácil de recordar con un solo pestañeo. No hay duda: Su legado sigue intacto.





   
  Fuente: Vogue