Por Elizabeth Amisu
25-6-15
El
Meta-Universo es el espacio hipotético de posibles universos infinitos o
finitos, incluido el que conocemos, que comprenden, todos juntos, todo aquello
que existe. Wikipedia
Hoy es el sexto aniversario del fallecimiento de Michael Jackson. Trato de
referirme a él como ‘el día que Michael fue con El Señor’. Sin embargo, ese
sentimiento, aunque hermoso, no niega que el modo en que dejó este mundo fue
repentino y trágico. Aún tenía muchas cosas que deseaba hacer, y la más
importante, continuar criando a sus hijos.
Este es un día de conmemoración de una vida plenamente vivida, también teñido
por la gran tristeza de lo que nunca pudo ser. Para este sexto aniversario he
decidido re-imaginar, a través de la ficción, lo que la vida de Jackson habría
podido ser si no se hubiera dedicado a la música. Lo he llamado:
‘Su Pérdida, Nuestra Ganancia’.
Existe una teoría que dice que todo lo
que puede pasar, pasará y ha pasado en cualquier parte del universo.

Michael ha nacido en Gary, donde se ha
criado y unido a la banda musical de su familia, actuando en el Chitlin Circuit
durante años, haciendo audiciones para Motown y… fracasando en la firma de un
contrato discográfico. Él y sus hermanos continúan actuando mientras el sueño
pasa por delante de ellos. Jackie se convierte en jugador de baloncesto
profesional y Tito en guitarrista de estudio. El resto lleva un futuro de clase
obrera, condicionado por su pasado. Michael se repone de la decepción, siempre
le gustará cantar.
Se gradúa enseguida como el primero de su clase. Trabaja duro, mucho más que
los demás a su alrededor, y consigue una beca. Asiste a la Universidad, estudia
psicología y decide convertirse en profesor. Michael ama la escuela y los
libros tanto como el baile.
Conoce a una chica en su clase. La invita a un disco y finalmente se casan.
Siempre quiso tener una gran familia. Vive en un barrio ideal de las afueras y
se convierte en el primer director negro de la escuela elemental local. Hace
donativos a obras benéficas, trabaja en comedores sociales y pasa las
vacaciones escolares haciendo trabajo misionero en África. Michael ama darse a
los demás.
Tiene la voz de un ángel. Su familia lo sabe, su esposa lo sabe. A sus hijos
les encanta escucharle cantar. Cuando abre la boca, derrama música. Siguen
teniendo hijos: dos chicos, una chica, una chica, un chico. Después más chicas,
gemelos y otro chico. Su casa estará siempre llena de niños. Michael ama a su
familia.
Aunque está lleno de manchas marrones y rosadas, ha aprendido a vivir con el
vitíligo, con las miradas, las preguntas, señalamientos y susurros. Los que le
conocen lo entienden, sabe lo mucho que significa para ellos y agradece a Dios
por cada día. Los que le aman, lo aman en su piel. Michael ama su vida.
Su hermana pequeña irrumpe en Hollywood, es una estrella, ‘Janet Jackson’. Él
le desea lo mejor. Janet está hecha de polvo de hadas. Él dejó atrás el sueño
de California hace un millón de años. Tiene una familia, un montón de niños y a
los niños hambrientos del África subsahariana en que pensar. Su casa en un
cálido lugar, cantan todo el tiempo. Hay un ritmo hecho de calidez y amor.
¿Y para todos los demás? Bien, no existió ‘Thriller’, no hubo ‘Off The Wall’ ni
‘HIStory’. Ninguno de ellos. No hubo ‘ABC’ o ‘Who’s Lovin’ You’. Motown 25 fue
totalmente olvidable y la industria musical nunca se salvó del desplome de los
80. Todavía continúa la segregación en la música. Prince y Madonna fueron el
alma de los 80, y por supuesto, los vídeos musicales nunca acabaron de
despegar. No hubo ‘Heal The World’, ni ‘Earth Song’. Ni
‘Bad’, ni ‘Moonwalk’. No hubo 25 de junio de 2009, ni ‘This Is It’, y no lloramos. No hubo
acusaciones, ni en 1993, ni en 2003. Sólo Michael, el señor Jackson, con gafas,
su piel casi blanca ahora, tras haber perdido completamente la melanina por el
vitíligo.
Está sentado en el porche con un vaso de vino y un buen libro. A veces pinta.
Es un artista amateur. Siente que ha hecho algo bueno con su tiempo. Siente que
ha conocido el amor. En algún lugar, ahí afuera en el Universo, Michael Jackson
es un hombre muy feliz. Le quedan años por delante. Tiene muchas cosas que
aprender, conocer y ver. Duerme bien.
Existe una teoría que dice que todo lo que puede pasar, pasará y ha pasado en
alguna parte del universo. Deberíamos estar contentos de vivir en un mundo en
el que Michael Jackson decidió convertirse en la estrella más grande que ha
vivido jamás.
Lo que él perdió, nosotros lo ganamos.
© 2015. E. Amisu. Escritora y académica