King!

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lunes, 22 de diciembre de 2014

Artículo: Para los niños: La biografía de Michael Jackson de Syl Mortilla / Item: For children: Michael Jackson's biography of Syl Mortilla



Una de las muchas cosas que Michael dijo y que se ha quedado conmigo, era la forma en que él hablaba de su admiración por las personas que utilizan sus talentos para promover las perspectivas de los niños. 



Esto es lo que yo aspiro hacer.

Hacia el final del famoso documental de Martin Bashir, "Living With Michael Jackson", cuando se le preguntó por qué el bienestar de los niños significaba tanto para él, Michael, conteniendo sentidas lágrimas, respondió con estas palabras: "Sólo soy muy sensible a su dolor. "

Hablando en la Universidad de Oxford, Michael usó la ocasión para proponer una Declaración de derechos de los Niños, una de las cuales es: "El derecho a ser amado sin tener que ganárselo". 

Michael promovió estas creencias hasta su último aliento, como se evidencia en la grabación desgarradora que Conrad Murray hizo de Michael, mientras gemía anestesiado, donde se le oye hablar de su sueño de construir un hospital infantil. 
De hecho, la última actuación de Michael jamás realizada fue de 'Earth Song' - en un ensayo el día antes de morir - lo que significa que algunas de sus declaraciones finales sobre el escenario fueron, "¿Qué pasa con los niños que mueren? / ¿No puedes oírlos llorar?"

Promover una libertad universal de oportunidades para que los niños desarrollen su potencial es, sin lugar a dudas una impecable filosofía, con quizás el único inconveniente siendo su vulnerabilidad al abuso de la pereza del cinismo.
El cinismo, como el absurdo de los cargos formulados contra Michael sobre negar su propia raza, - Él es uno de los mayores contribuyentes del the United College Negro College Funds de todos los tiempos. Michael formuló sus razones muy claras para apoyar la causa durante un discurso en 1988, al recoger su título de doctor honoris causa en Humanidades, de la Universidad de Fisk en la ciudad de Nueva York. Él dijo, "No hay nada más importante que garantizar que todos tengan la oportunidad de una educación, querer aprender, tener la capacidad de aprender pero no poder hacerlo, es una tragedia".

La determinación de Michael en ser un defensor para los niños era su única vulnerabilidad; un punto de presión que fue aprovechado con aplomo. Como él dijo, "Ellos tratan de usar mi amor por los niños contra mí y es tan injusto, estoy muy molesto por eso sabes?”

La estocada artística de Michael a la tentativa de extorsión de 1993 está dedicada a todos los niños del mundo, Michael amaba a todos los niños como cualquier madre ama a los suyos.
Cuando se conspiró en su contra y se enfrentó con el más caro intento de difamación en la historia, Michael permaneció digno, antes se defendió mediante la utilización de su arte.
El proyecto HIStory fue un aguijón atípicamente furioso por parte de Michael.

Sin embargo, el trabajo debe haber sido como catarsis para él - como el pinchazo de una abeja normalmente apacible - eso también comenzaría el proceso de arrancar su corazón.

El juicio final de 2005 se lo arrancó por completo.

Y su muerte [dejó] huérfanos a todos nosotros.

La naturaleza humana es auto-saboteadora. Y de todas las dicotomías que involucran a Michael, tal vez lo más conmovedor es como un hombre que se esfuerza incansablemente a través de su creatividad para hacer del mundo un lugar mejor, se convirtió en el hombre al que el mundo se esforzó tan duro para destruir.

Pero Michael estaba apelando a una conciencia más allá de la condición humana actual.

Mi ambición como escritor es ayudar a enriquecer las vidas de los niños. Además de mis escritos sobre Michael, yo también soy autor de libros infantiles.
He escrito una biografía de Michael Jackson, y mi esperanza es poder utilizar el éxito del libro para generar publicidad para mis libros de niños.
Todos ellos están escritos en el espíritu de Michael, y como tal, yo donaré un porcentaje de todas las ventas a una organización sin fines de lucro, Michael Jackson's LEGACY Welcome to Michael Jackson's Legacy

El primer libro de Michael por Syl Mortilla estará con ustedes muy pronto.



MJ dió un concierto gratuito para 400 niños en Florida / MJ gave a free concert for 400 children in Florida



Mucha gente me conoce por mis años de cobertura política, pero siendo un joven reportero me tocaba cubrir de todo, incluyendo espectáculos. Michael Jackson y yo teníamos la misma edad, y yo sabía mucho sobre su carrera. También había sido músico profesional y disc-jockey de 1978 a 1984; y, como muchos de nuestra generación, tenía ambiciones de convertirme en una estrella de la música. Jackson obviamente lo había conseguido; yo no.

Aun así, a lo largo de los años tuve que echar mano de mi conocimiento musical, por ejemplo en entrevistas con los legendarios compositores Ben Fong-Torres y Joel Selvin. Mi experiencia como músico también me llevó a cruzarme con gente como Brenda Lee, Gregg Allman, Eddie Fisher, Latoya London, y, si, Michael Jackson.

En febrero de 1988, Michael Jackson se embarcaba en una gira en solitario por todo el mundo, pero necesitaba un lugar para ensayar. Jackson eligió alquilar el Pensacola Civic Center, en Florida. Yo era reportero para la WEAR-TV3, la afiliada de ABC en Pensacola. ¡Tuvimos suerte! Dan Shugart, nuestro presentador de deportes, también era el locutor del equipo de baloncesto profesional Pensacola Tornadoes. Dan y el equipo estaba en un vuelo de vuelta hacia Pensacola, y ¿adivináis quién iba a bordo? ¡Michael Jackson y su gente!

Salí disparado al aeropuerto con un cámara y, disparando desde a través de una valla metálica, pudimos conseguir un pequeño clip de Jackson saliendo del avión y entrando en una furgoneta. Imitando a Sam Donaldson, grité “Michael, ¿vas a actuar en Pensacola?” Mi grito quedó ahogado entre el ruido y no me respondió. Había un gran problema, mientras Jackson ensayaba en Pensacola a lo largo de dos semanas, no había ningún concierto programado para la ciudad.

Jackson entró en una furgoneta gris y salió pitando de la pista. Cuando llegó a la puerta principal, se les unieron dos furgonetas idénticas, todas con cristales tintados. Cuando llegamos a la carretera, las furgonetas se separaron y tomaron tres caminos distintos. Fue una táctica de separación y no supimos cuál elegir.

En las dos semanas siguientes, acampamos fuera del Pensacola Civic Center, como habían hecho cientos de fans. Entre ellos había un trio de chicas canadienses, todas de 14 años. Sus padres les habían dejado viajar a Florida sólo para seguir a Jackson (¡o al menos eso decían!). Las legiones de seguidores llenan buenas entrevistas. En todo el tiempo, al menos pudimos escuchar el retumbar del bajo y la batería que salía de dentro. Ocasionalmente, llegaba un débil sonido con la voz de Jackson. El edificio no aislaba completamente el sonido, pero casi.

Hicimos llamadas a su discográfica para solicitar entrevistas, pero no nos concedieron nada. Todos los días las tres furgonetas idénticas salían del Pensacola Hilton, pero nunca averiguamos en cuál de ellas viajaba la leyenda de la música. Había noticias de sus extraños hábitos de comida y que pidió una corona de orquídeas de una floristería local, no para decorar su habitación, sino ¡para comer!

Quizá la mayor sorpresa del viaje fue que más de cuatrocientos niños de la Hallmark Elementary School hicieron una excursión al Civic Center para ver un ensayo privado de Michael Jackson.



Hoy, el "Pensacola News-Journal" ha entrevistado a Kim Kirchharr, que era profesor durante aquél viaje. “Cuando llegamos allí, fue surrealista. Los niños y los profesores quedamos abrumados. Michael Jackson hizo un concierto completo para los niños, con todos los efectos especiales, con todo,” dijo Kirchharr al diario. “No podíamos creer que Michael Jackson estuviera haciendo aquello para nosotros.”

Fueron dos semanas excitantes e incluso ganamos varios premios por nuestra cobertura. Nunca llegué a conocer o entrevistar a Michael Jackson, excepto por la pregunta que le grité en el aeropuerto. Su carrera obviamente tomó varios giros extraños en los más de veinte años desde nuestro encuentro, pero ¡fue un momento en mi carrera que jamás olvidaré!

Pensacola News-Journal & Charlie Steed

Fuente: mjhideout.com 
 

sábado, 20 de diciembre de 2014

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Maestro de Ceremonia / Master of Ceremonies



 

Capítulo Seis

MAESTRO DE CEREMONIA

En el negocio del espectáculo, te llaman por el nombre del trabajo que realizas. Yo era “vestuario”… No es nada personal, es solo que hay demasiada gente para recordar por su nombre. Pero trabajar con Michael era diferente. Para 1991 llevaba con él seis años y cuando estábamos en el plató del cortometraje “Black or White” y Michael gritó: “¡Vestuario!”, se sintió avergonzado. Parado frente a la pantalla verde con las rodilleras deslizándose pierna abajo y tapándose la boca con la mano.

Mientras le ajustaba las rodilleras, Michael me agarró por el brazo totalmente avergonzado por la idea de haber sido tan impersonal y se disculpó diciendo: “Lo siento, lo siento. Sé tu nombre, Bush. No quise decir eso”.
…Yo sabía que no había querido decirlo y no pude evitar admirar su humildad.
“Está bien, Michael. De ahora en adelante, cuando estemos en el rodaje, te llamaremos El Artista. ¿Está preparado El Artista? ¿Vestuario para El Artista?”.
Michael soltó una risita y levantó la ceja como diciendo: “Hombre, eso está bien”.

Michael estaba en la primera parte de su Bad Tour, en 1987, cuando comencé como su ayudante de vestuario. Ya había algunos fallos en algunos trajes de Bill Whitten y yo iba evaluando sus necesidades actuación por actuación. Me uní a la gira en Japón, donde Michael estaba haciendo más o menos dos conciertos cada ocho días. Entre los ensayos, los conciertos y viajar por Japón, el programa podía ser un poco agotador.
Decir que Michael era perfeccionista es poco. Hacía varios ensayos de vestuario y constantemente hacía ajustes en él, en la coreografía y en el sonido. Solía decirme: “Sé lo que estoy haciendo, pero ustedes, chicos, tienen que saberlo también y estar coreografiados conmigo”

Michael vivía absolutamente para actuar en directo y no quería que nada pusiera en peligro el show. En directo podía pasar cualquier cosa y los ensayos de vestuario nos daban la oportunidad de que los cambios de traje estuvieran sincronizados con la cadencia del show y que la ropa funcionaba. Michael sabía que si mi equipo y yo estábamos un solo paso por detrás o una ropa se quedaba en la percha en el orden equivocado, podía arruinar todo el show frente al público. Incluso cuando todo estaba perfectamente sincronizado, siempre había variaciones. Durante la actuación teníamos que improvisar con Michael; aunque el escenario fuera el mismo, él solía cambiar algo en función de la respuesta que recibía del público.

Era espontáneo cuando se trataba de responder a las aclamaciones del público. Su adrenalina se disparaba de diferentes formas. A veces rasgaba su camisa. Otras veces mantenía una pose o lanzaba una pieza de su ropa. Podía bailar más tiempo del habitual si el ritmo le llevaba a hacerlo. O, si el público no reaccionaba como él esperaba, encontraba el modo de hacer alguna extravagancia, como caer al suelo y fingir que se había desmayado. Michael siempre afirmaba que bailaba “al ritmo de la música”, que perdía el control cuando la música le movía. De modo que si el ritmo le pedía saltar arriba y abajo con la banda o deslizarse por el suelo, es lo que hacía. Y teníamos que reaccionar apropiadamente al momento.

Una de esas ocasiones sucedió en el Dangerous Tour. El público ya estaba entregado incluso antes de que Michael saliera al escenario. “Esta noche vamos a hacer el ‘James Brown’, me dijo Michael justo antes de salir al escenario. No había escuchado eso antes e inmediatamente traté de imaginarme lo que podía significar.
Michael estaba en medio de “Man in the Mirror” cuando de repente cayó al suelo sobre su estómago. Estaba cantando todavía pero con un quejido, y volvió su cabeza hacia donde estaba yo, en la oscuridad, detrás del escenario. Después dejó caer su cabeza en el suelo, esperó unos segundos y me susurró: “Veinte segundos”.

¿Estará bien? ¿Qué le pasa? ¿Qué se supone que debo hacer?

James Brown era conocido por caer exhausto al suelo durante sus actuaciones.

Este debe ser el ‘James Brown’ que Michael me dijo antes.

Michael me miró y me tendió la mano. Supuse que, por su gesto, quería que le levantara. De modo que me dirigí hacia él y le levanté del suelo. 


“¿Qué estás haciendo aquí? Me estás arruinando el show”, susurró Michael.

Casi me cagué en los pantalones.

Mientras actuaba frente a miles de personas, se estaba entreteniendo poniéndome en evidencia, lo cual, después del terror inicial, siempre me hacía reír.



(…)Siempre viajábamos en vuelos comerciales en primera o en clase business. Michael tenía miedo a volar y le gustaba pasar el tiempo charlando con su equipo para olvidarse de la altura. A veces paseaba por los pasillos y saludaba a los pasajeros de vuelta a su asiento. No volaba en jets privados porque “cuanto más grande es el avión, menos se notan las turbulencias”. Un avión grande era más cómodo y le permitía levantarse o estirarse y pasear por la cabina. La comida, el ambiente y las almohadas eran diferentes en cada vuelo. Le llevábamos sus propias almohadas, nos asegurábamos de que hubiera agua suficiente como para un camello y le manteníamos con buen humor.
Michael bebía agua por litros. Antes de llegar al hotel teníamos que asegurarnos de que había de cinco a diez cajas de Evian, dependiendo del tiempo de estancia. Durante el Bad Tour en Suecia, los camareros alinearon las botellas alrededor de la bañera porque pensaron que nadie necesita tanta agua a menos que se vaya a bañar con ella. Y así empezó el rumor de que Michael solo se bañaba con agua Evian.

Michael “la máquina” funcionaba de un modo y siempre el mismo. Cuando estaba grabando era la misma historia. Cuando podía dormir, lo hacía en el suelo o en el sofá del estudio, el cual yo trataba de mantener lo más aseado posible, a pesar de que Michael tiraba su ropa por toda la habitación. Tenía que recoger cojines debajo del sofá y buscar sus cosas detrás de los muebles cuando tenía una visita. “Estoy escribiendo, estoy cantado, estoy grabando”, decía cuando alguien le pedía salir a cenar o asistir a un evento. Era adicto al trabajo. Pero era lo que le hacía feliz y era obvio que se divertía trabajando, porque a veces recibía una llamada suya gastándome una broma a las 3 de la madrugada.

“¿Sabes quién soy?”, preguntaba un marcado acento británico.

“Sí, eres tú, Michael, hablando a través de un rollo de cartón”.

Y, a propósito, Michael era un maestro de las voces. Cuando estábamos de gira gastaba bromas a los técnicos de sonido, a los bailarines, al conductor, y se pasaba veinte minutos hablando con ellos antes de que se imaginaran que era él. Encontraba esto una de las cosas más divertidas del mundo y yo tenía que estar de acuerdo. Era muy divertido.

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P.D: Lo siento amig@s :( pero no voy a poder publicar nada en el blog ni el capítulo que correspondía al viernes sino hasta  el lunes.